Dos presidentes|OPINIÓN

Andrés Manuel López y Enrique Peña Nieto. Foto: http://www.gob.mx/

Por: Salvador Echeagaray

Una sociedad está formada por dos personas o más para alcanzar un objetivo. En el caso del matrimonio hombre y mujer tienen el fin de la ayuda y el amor mutuo, así como la procreación de los hijos. De esta manera forman la familia. La reunión de familias hace una comunidad, y así se logra el municipio. El conjunto de éstos últimos, como usted sabe, estimado lector, hace al estado y la reunión de éstos, a un país.

Como en toda sociedad, debe haber una autoridad, palabra que viene del latín “augere”, que significa el que hace crecer.  Así, en la familia tradicionalmente se le atribuye al padre la autoridad máxima. En el municipio al alcalde. En los estados, la potestad la tiene el gobernador y en un país democrático, el presidente.

En cada sociedad no debe haber dos autoridades.

Sería difícil conjuntar dos voluntades. Cuando en una familia padre y madre o esposo y esposa quieren imponer su autoridad, vienen los conflictos. Lo mismo en el resto de las sociedades. No solemos hablar de dos presidentes municipales, ni de dos gobernadores o de dos presidentes de la nación.

Sin embargo, la percepción que se advierte hoy en día en nuestro país es que hay dos presidentes. Por lo menos, uno en funciones y el otro en ciernes. Sin embargo, el presidente actual, por decirlo tecnológicamente, se encuentra en “stand by”.

El problema es que no se percibe bien, cuál es el que está en funciones o cuál en receso. Mas parece que el mandatario actual es el virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y que ya terminó el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Tal pareciera que el presidente, – ¿de quién estoy hablando? – ¡ah, del saliente! Ya no quiere saber nada del cargo, y lo único que desea es irse a disfrutar lo ganado. Y obvio, al próximo mandatario, ya le urge, ser oficializado. Bueno, aunque no lo necesita.

Ya ha estado gobernando incluso desde antes de ser electo. Recuerden que decía “vamos a hacer esto, vamos a hacer el otro” asumiendo como un hecho su victoria electoral. Como si ya lo supiera, como si ya hubiera sido pactado. Y no es que pensemos mal, pero como dice el refrán, “piensa mal, y acertarás”.

Y hoy los medios de comunicación ya le dan más tiempo a AMLO. Éste ya se entiende con Trump. Las designaciones de su gabinete llenan los espacios noticiosos y no se diga de las conversaciones diarias.

Bueno, pero, ese no es el tema. El asunto es clarificar si ¿es bueno o no para el país que haya de facto, dos presidentes en funciones? Teóricamente no, pero si uno de ellos ya claudicó, el vacío de autoridad sería contraproducente.

Esto debido a que en la ausencia de que alguien rija, mande u ordene, el caos pronto se adueña de todo. Y si hay orden, es que hay un ordenador. Nada se arregla solo. Tiene que haber una inteligencia que ponga todo en su lugar.

En este caso, tendría que haber una moción para que no tardara tanto tiempo en tomar posesión el próximo presidente. Son cinco meses, ¿para qué tanto? Con dos sería suficiente. ¿O se les da tanto tiempo para que tapen la suciedad que dejaron? o más bien, ¿para que se lleven hasta el papel del baño?

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-Y ahora ¿de qué escribiste? –

-De la sociedad en la cual solo debe haber una autoridad, como en el matrimonio.

-Una, jaja, ¿una? ¡Dos, tres o cuatro! -. Por cierto, preguntan mis papás, ¿que si ya estás ahorrando para que compres el pavo la próxima Navidad? -.