Breve misiva al próximo presidente de México|OPINIÓN

Por: Salvador Echeagaray

Estimado señor presidente, aun no se su nombre, pero sí la enorme responsabilidad que usted acaba de obtener. No es cualquier cosa llegar a ser un presidente. Solo unos cuantos de miles de millones en la historia de la vida de una nación pueden serlo. Así que, no nos vaya a fallar.

Ya usted lo sabrá, pero los problemas tan graves que enfrenta nuestro país no se resolverán con buenos deseos o como por arte de magia. Mas bien, es como dice el adagio universal: “a grandes males grandes remedios”.

Uno de nuestros principales problemas como nación, usted lo sabe es la tremenda violencia que vivimos. Esta no se va a resolver sino con acciones fuertes y contundentes. ¿De qué nos sirve tener a delincuentes en las cárceles si desde ahí delinquen? No, no es esa la solución al problema. El disuasivo perfecto para asesinos, violadores y secuestradores es la pena de muerte. Así que promuévala. Aquí se rasgarán las vestiduras los fariseos de las ONGS, los progresistas, los liberales, los posmodernos. Me tildarán de fascista, de inquisidor, de medieval, -¡Torquemada!-, gritarán. No me importa, pero es cierto. Con unos cuantos a quienes les sea aplicada tal medida verá que disminuyen los crímenes.

Recuerde que también es crimen y asesinato atroz el aborto. No lo promueva. Sanciónelo mejor. Lo mismo haga con todo lo que vaya contra la vida.

Otro gravísimo problema es la tremenda corrupción que vivimos. Para empezar, usted debe predicar con el ejemplo: debe ser honesto. Va usted a ganar bien. ¿Cuántos mexicanos desearíamos si quiera una parte de su sueldo? Además, después tendrá pensión vitalicia. ¿Qué más quiere?

Otro problema que nos aqueja es el económico, el escaso poder adquisitivo que tenemos la mayoría de los mexicanos. ¡Si viera cómo batallamos para medio mantener a nuestras familias! Así que promueva el aumento del salario mínimo, a mínimo, (valga la redundancia), 250 pesos. Pero, eso sí cuide que después de esta medida no suban los precios. Sancione fuertemente a quien viole esta disposición. Solo así se logrará aumentar el poder adquisitivo. Y por favor no vaya a elevar los impuestos. Cuide más bien que no roben los ser- vividores, perdón, los servidores públicos. De ahí ahorrará mucho dinero para la hacienda pública.

Así que, lo felicito y también le deseo que le vaya bien en su gestión, porque, también nos iría bien a nosotros. ¡Le mando mis mejores deseos y que Dios lo bendiga!