Gana México el debate|OPINIÓN

Por: Salvador Echeagaray

Pues, así fue el último debate presidencial, sin grandes sorpresas. Andrés Manuel López Obrador insistió en el tema de que el problema es la corrupción, y su combate, es la solución a los problemas de México. Anaya con propuestas vanguardistas, sin embargo, las acusaciones de lavado de dinero en estos últimos días le pesaron como piedra atada al cuello. Aunque para muchos ganó el debate se le notó afectado.

Por su parte, Meade mejoró y mostró tener mucha preparación y experiencia en el manejo de los temas que se plantearon. Cortó orejas y rabo al decirle a Anaya que “el único indiciado era él”.

Así las cosas, aunque todavía se siente que el segundo lugar de la contienda es Anaya, sin embargo, Meade debió habérsele acercado en la percepción de que no estaría tan mal votar por él. Sin embargo, el amo y señor de las preferencias electorales se vio poco vulnerable. Su sonrisa sarcástica sin duda mueve voluntades a los resentidos con “el sistema y la mafia en el poder”. Parece ya ir en caballo de hacienda rumbo a Palacio Nacional. (Recuérdese que Los Pinos va a ser museo, según dijo).

Solo falta que Anaya, sea aplastado por alguna acusación más contundente para sacarlo de la jugada y que Meade sea el segundo lugar en la contienda. Sin embargo, se ve difícil que alcance al tabasqueño, aunque -no hay imposibles-.

Sin embargo, el seguro ganador de este debate, a nuestra humilde consideración es México. Ya que se tocaron temas de mucha importancia. El que se analice, y se propongan soluciones a los tópicos de la educación, salud y medio ambiente, sin duda elevarán la calidad de estos rubros en la próxima administración.

Respecto a salud, la propuesta de dar una mejor atención a la ciudadanía debe hacer mella en el complicado sistema hospitalario que vive el país. La saturación en los nosocomios o más bien el hacinamiento en los mismos, lejos de devolver la salud parecen empeorarla.

Basta, por ejemplo, ir una clínica del IMSS. Hay un “mazacote” de gente esperando ser atendida. Se siente sucio el lugar. Sube uno al cualquier piso y entrar a visitar a alguien es deprimente. Los cuartos son compartidos, lo entendemos, pero solo hay una sillita para quién osa estar con su enfermito(a). La familia se tiene que alternar para ver a su pariente. Y eso son los que se atendieron. Sin embargo, las quejas para conseguir atención médica son constantes, – “me dieron la cita para dentro de cuatro meses”- o – “para dentro de seis”-. Como si la enfermedad estuviera pendiente de las políticas públicas en asistencia.

En este rubro Anaya acertó en decir que la prevención es importante, proponiendo, entre otras cosas, el fomento al deporte.

Respecto a educación se debatieron ideas que de implementarse sin duda mejorarían la educación en nuestro país. Ahí medio se hizo bolas, don Andrés en el aspecto de cambiar la esencia de la Reforma Educativa o eliminarla. Meade le aventó un busca pie que si en la cartera traía la foto de Elba Esther, que fue bien eludido por AMLO.

Fuera de ello se propuso incentivar al maestro con capacitación y mejores sueldos. Se dirimió la discusión sobre si el maestro debe o no ser evaluado al acordarse que sí. Pero, “no criminalizándolo”.

Cabe aclarar que nos parece correcto que la Reforma Educativa entre otros rubros impida la venta o la herencia de plazas, sin embargo, esta es una práctica que sigue haciéndose, aunque en el papel se diga otra cosa.

Respecto a la ciencia y la tecnología, se ve claro que en general los candidatos le dan importancia a ella. Aunque en este rubro se vio débil López Obrador. Anaya se ciñó al uso del teléfono inteligente -para todo-, que sin duda es una tendencia, sin embargo, el hecho de dar tabletas electrónicas a todos los jóvenes nos pareció populista. Aunque de haber recursos no estaría mal, pero como diría Carlos Puig, uno de los moderadores del debate -¿y de dónde va a sacar el dinero? -.

En fin, este pareció ser el mejor debate de los tres. No hubo “payasadas”, como diría Anaya. No hubo Riquis, Riquínes, Canayínes, ni manos mochas, ni otras cosas. Mejoraron las propuestas y sin duda el ganador es México.