El efecto compuesto|OPINIÓN

El efecto compuesto de Darren Hardy.

Por: Salvador Echeagaray

Acabamos de leer un libro que nos pareció muy interesante. Este no trata de nada nuevo, más bien, de un tema muy antiguo, que hoy en día, en nuestra postmodernidad, muchos rechazan: las ya tan traídas y llevadas virtudes, de la filosofía tradicional. Sin embargo, Darren Hardy, aborda las virtudes desde un punto de vista novedoso y las hace coronar con “El efecto compuesto” que da título a la obra.

Dice Hardy que no hay fórmulas mágicas para cambiar o para alcanzar el éxito. -Esos que te dicen que si imaginas tal cual cosa y te sientas en tu sillón, por el solo hecho de verlo en tu mente, o repitiendo mantras, lo vas a alcanzar no es cierto, el éxito no se logra así.-

Propone primero el método socrático (aunque no lo menciona de esa manera) de conocerse a uno mismo. -¿A dónde te diriges, qué quieres de tu vida?- Hace hincapié en ponerlo por escrito, pues, “un objetivo que no se escribe se disipa”. Luego, da la receta: la respuesta a la pregunta, ¿qué hábitos buenos (virtudes) debo practicar para lograr ser la persona de mis sueños? También, hace que nos contestemos, ¿cuáles son los malos hábitos (vicios), que nos están apartando de alcanzar nuestras metas?

No nos aconseja que hagamos un despliegue de nuestra fuerza de voluntad para ir tras nuestras aspiraciones. No, más bien, buscar qué es lo que puede motivarnos a alcanzarlo. Ya encontrado ese impulso ir paso a paso a su alcance. Hardy explica por qué, generalmente, los propósitos de año nuevo no se cumplen. Por ejemplo, el estar en forma. Muchos, empiezan en enero, se inscriben en un gimnasio caro, se compran ropa deportiva de marca y sus tenis onerosos y se meten al gimnasio como si quisieran fundir los hierros de los equipos. Al poco tiempo lo dejan.

El autor, quien es director de la revista Succes (Éxito), propone, hacer un itinerario ligero, y poco a poco ir incrementando el tiempo y el esfuerzo y el efecto compuesto de la suma de estos actos o pequeñas decisiones nos dará el resultado. Sin mencionarlo sigue la fórmula de Tomás de Aquino, de lo más sencillo a lo más difícil.

Uno de los ejemplos más interesantes que Hardy cita, es el del gasto diario. Por ejemplo, el del café de 4 dólares. Lo cual, sumado, a 20 años, nos da más de 51 mil dólares. Y eso lo podemos aplicar, por ejemplo, a nuestras vacaciones. Hay personas (sic) que en 30 años no se han dado un buen viajecito de descanso, no digamos en la opulencia, pero al menos, holgado. De hacer este ejercicio, con ese ahorro, te vas de viaje un mes por el mundo, a gusto con tu familia.

Bien, y así continúa el libro en el mismo tenor enseñando lo que en ética tradicional, llamamos virtudes, pero tratándolas con un toque novedoso y atractivo. Vale la pena leerlo.

***

-Y, ¿sobre qué escribiste hoy? -.

-Sobre el efecto compuesto. De cómo, puedes ir incrementando tus habilidades, tus talentos y tu dinero poco a poco y al final tener mucho.-

-¡¡¡Ah, pues a ver si le aplicas el efecto compuesto al chivo que me dejas!!!-.