Finaciamiento público a partidos: de lo relevante a lo irrelevante|OPINIÓN

Imagen: facebook.com/INEMexico

Por: Daniel Germán Rodríguez

Han pasado casi ocho meses desde la tragedia del 19 de septiembre, y por el transcurso del tiempo a la mayoría de los mexicanos se nos ha olvidado todo lo que se dijo en ese entonces.

Tres meses atrás, salió el ahora ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de México a decir que la reconstrucción durará aproximadamente cinco años, rebasando la administración actual.

Es verdad, la reconstrucción en las zonas afectadas no es una cosa sencilla, pero definitivamente hemos dejado de lado el centenar de personas que aún siguen sin un hogar donde refugiarse después de esta tragedia. ¿Qué ha pasado con nuestros gobernantes? Al parecer se les olvidó también.

Yo recuerdo ver en las noticias y redes sociales que existía una fuerte presión para que el financiamiento público a los partidos se redujera hasta en un 59 por ciento para ser destinado a los gastos que provocaría la reconstrucción de edificios y casas.

Recuerdo también ver a los presidentes de partidos, ahora muchos de ellos como candidatos diciendo que se regresaría el dinero y que tendrían campañas electorales austeras, pero de austeras no han tenido nada. Para este año, los partidos políticos y candidatos independientes tuvieron $6,788’900,000 de pesos para sus campañas.

Casi 7 mil millones de pesos tirados a la basura, gastados en tonterías como en gorras y guerras sucias, hemos estado siendo bombardeados de spots publicitarios que solamente contaminan nuestro ambiente visual y ¿para qué? ¿Para ver como se pelean entre ellos en vez de proponernos algo original? Porque al analizar las propuestas de los candidatos caemos en dos cosas, o son fantasiosas o ya estaban previstas, ganara quién ganara.

Cuando escucho o veo que un candidato propone una fiscalía autónoma al entrar al poder, me parece una tomada de pelo. O que digan que mejorarán la seguridad del país sin decir el cómo lo harán me parece una falta de respeto a la inteligencia de nosotros los electores.

Es aquí donde nos preguntamos ¿Realmente merecen los partidos políticos gastar nuestro dinero por este tipo de campañas? Definitivamente existen cosas más importantes. Tenemos un sistema de salud deplorable y millones de problemas mucho más relevantes como para desperdiciarlo en estas cosas.

Tan solo pensémoslo, ¿no serían mejor las campañas si no se gastará tanto dinero? Imagínense unas campañas en donde los candidatos no puedan entregar regalos, donde no puedan movilizar miles de personas para un mitin, o donde dejen de gastarse recursos en buscar qué pasado oscuro tiene su rival. Unas campañas electorales en donde el presupuesto sea tan bajo que se la piensen antes de comprar votos o gastarlo en algo más productivo.

Si no hacemos nada en este momento, el gasto pasará de exorbitante a ofensivo, pues irá creciendo con el paso de los años, ya que el padrón electoral como el salario mínimo aumenta anualmente (variables con la cual se determina el financiamiento actual a los partidos), lo que propiciará el aumento del presupuesto para los partidos, quienes, en su comodidad, aceptarán el financiamiento.

Es verdad, nuestra democracia jamás debe ser visualizada como un gasto innecesario, pero está claro que en la actualidad tenemos otras prioridades para andar financiando a aquellos que cada tres años vienen a prometer, pero poco o nada cumplen.