Campañas relativas|OPINIÓN

Foto: evolucionconsciente.org/

Por: Salvador Echeagaray

La verdad es una. Ante cualquier situación siempre hay una verdad. Podemos ignorarla o no, pero, siempre hay una verdad. ¿Qué le pasó a Paulette? (La niña que presuntamente murió en un accidente en su cama). ¿Acaso la asfixiaron sus padres para cobrar el seguro, sería la trabajadora doméstica, o fue un accidente? No lo sabemos, pero, algo le sucedió. Esa es la verdad, a ésta, la podemos ignorar, pero no por ello cambia o es relativa.

-Es que cada uno tiene su verdad-, solemos oír. Sin embargo, el que alguien esté de acuerdo con una situación o no, no modifica lo que es.

Pero, ¿qué es la verdad? Tenemos la verdad lógica que se define como la adecuación de la mente a la realidad de las cosas. Además, podemos referirnos al concepto de verdad moral, que es la adecuación del intelecto con lo que se dice. Si digo algo conforme a lo que realmente pienso, digo la verdad, si no, digo mentiras.

Pero, ¿a qué relación tienen estos razonamientos con el título de esta columna? Pues que los candidatos a la presidencia de la República y sus seguidores, piensan y dicen que “están en la verdad”.

Por ejemplo, todo lo que dice AMLO, para sus discípulos es verdad. Si alguien dice algo en contra de él, entonces está mintiendo. Lo mismo, sucede con algunos seguidores de Anaya con los que me ha tocado hablar. Él, es puro y transparente, (para ellos). -Esto del lavado del dinero es invento del PRI para acabar para desbancarlo-, etc.

Respecto a los fieles convencidos del candidato del PRI, José Antonio Meade, -él, sí es honesto, ha trabajado con panistas y priístas, pero él no ha robado-.

Lo mismo podríamos decir de los candidatos independientes. -Margarita, es buena, intachable-; -el Bronco tiene buenas intenciones-; -Ríos Peter es el único bueno-, etc. La verdad, se relativiza, se vuelve en relación a. En este caso, los seguidores de tal o cual candidato, hacen que la verdad esté en relación con el postulante de su preferencia.

Y lo anterior es algo que no debemos de perder de vista. La verdad es una y punto. La verdad, no cambia según la época o las circunstancias. No es tu verdad, ni mi verdad, es lo que es. No es lo que diga el candidato ni los que los siguen, es tal cual es. La verdad, no es naranja, ni amarilla, ni azul, ni roja, blanca y verde.

El pretender ver la realidad con un color de cristal ad hoc, es ideología. Y las ideologías, la mayoría de las veces, tergiversan la realidad, sin embargo, la realidad, es una, no cambia.

-¡A ver si ya dejas de escribir, faltan muchas cosas en la despensa!-.

-Sí, ¿qué falta?-

-¡Pues, checa tú! Y Si no te alcanza el dinero, no me vayas a salir con que no había esto, ni había lo otro. ¡Di la verdad!-.

-¡Ay, mujer!-.