Moda Sustentable|OPINIÓN

 

Alejandra Márquez design (moda sustentable), para RAW project. Foto: Karim Soto

Por: Zaira Muñoz

¿Sabías que después de la industria petrolera, la moda es la industria que más contamina?

Siempre supe que la industria petrolera era la que más contaminaba nuestro planeta, pero jamás imaginé que la moda ocupaba el gran segundo lugar.

Desde niña he amado la moda, la ropa, las bolsas, los zapatos; para mí la moda es algo que va más allá de lo superficial, para mí es arte y aunque suene muy trillado es la manera más bonita que tenemos para mostrar quiénes somos, qué nos gusta, a dónde vamos, incluso es la manera perfecta de mostrar tu estado de ánimo sin decir una sóla palabra.

La ropa ha formado parte importante en mi vida desde niña, mi mamá confeccionaba mis vestidos y yo esperaba con ansia para combinarlos y lucirlos, y me sentía soñada con cada vestido nuevo, así que para mí hasta cierto punto la ropa estaba relacionado con algo sentimental, recordar a mamá diseñando y cosiendo vestidos para mí.

Hace unas semanas me topé en Netflix con un documental llamado “The True Cost” (el verdadero costo), cuál fue mi sorpresa, descubrir que la moda no sólo es una de las industrias que más contamina, sino también una de las que más explota a quienes trabajan para ella.

Lo que hoy conocemos como “moda rápida” (fastfashion) y que nos acerca a tener la moda a nuestro alcance y a precios bastante accesibles, lo cual nos pone al nivel de quienes pueden adquirir prendas en tendencia y justo en el momento que están de moda y de la manera más práctica, digna de una pesadilla.

Zara, Berskha, Pull&Bear, MassimoDuti, Stradivarius, la marca sueca H&M, Forever21 son parte de la cadena de moda rápida fundada en 1975 por el grupo INDETEX, son quienes ponen en nuestras manos y de la manera más sencilla la moda; pero, ¿qué hay detrás de estas maravillosas marcas que nos acercaron al mundo fashion y glamuroso de poder comprar y estrenar cada vez que nos venga en gana?

La explotación de países subdesarrollados

Miles de hombres y mujeres que trabajan en condiciones indignantes y humillantes en países como Bangladesh en Asia o Haití en América, donde trabajan por jornadas mayores a 12 horas ganando entre 2 y 3 dólares, todo esto para confeccionar la ropa de las marcas de “moda rápida”

El 24 de Abril del 2013, el edificio Rene en Bangladesh que fungía como fábrica de ropa se derrumbó dejando un saldo total de 1127 muertos y más de 2500 heridos, hecho que llevo a los trabajadores a alzar la voz y pedir condiciones más seguras de trabajo, y en respuesta fueron callados a golpes para poder continuar con sus labores, había producciones que entregar.

Pero no nos vayamos tan lejos, recordemos que sucedió el 19 de septiembre en la Ciudad de México con un edificio lleno de costureras en pésimas condiciones.

Y por si fuera poco la producción excesiva de moda está causando daños irreversibles al medio ambiente.

Calvin Klein, Diesel, Espirit, Gap, H&M, Jack&Jones, Levis, Mango, Marks&Spencer, Metersbonwe, Only, Tommy Hilfiger, Vand, Vero moda, Victorias Secret y Zara utilizan sustancias químicas bastantes peligrosas para la salud en sus textiles, algunas de ellas principales causantes de cáncer, provocando la peor contaminación del agua, según una investigación realizada por Greenpeace en el 2012.

La industria textil es la responsable de la contaminación del río Citarum, el río más contaminado en indonesia, utilizado como depósito residual de las fábricas y al ser uno de los principales y más importantes ríos de indonesia es un foco de infecciones y enfermedades para los habitantes.

  • 52 temporadas de ropa al año.
  • 1127 muertos por un derrumbe.
  • Miles de seres humanos en condiciones de esclavización.
  • 43 mil personas entre niños y adultos al año muriendo de cáncer por el arsénico.
  • 3 de cada 6 niños que nace en alguno de estos países y condiciones nace con una deformidad o una enfermedad incurable por el mismo motivo (datos de la OMS al 2012).

Ahora preguntémonos:

¿Tener la moda a nuestro alcance vale la vida de tantas personas y el deterioro de nuestro medio ambiente? ¿Realmente necesitamos 52 colecciones de ropa en un año? ¿Nos hace más felices o mejor personas? ¿Por qué lo hacemos, para vernos bien o para llenar algún vacío?

Las industrias que más nos alientan al consumismo nos hacen sentir “ricos y poderosos” por poder comprar muchos productos, mientras la realidad es que nos dejan más pobres gastando en cosas que no necesitamos y dinero que no tenemos por aparentar.

Ahora no me mal entiendan con esto no digo que odiemos a la moda y dejemos de consumir ropa para siempre, hasta cierto punto es una necesidad y para muchas personas como para mí es parte de su vida, lo que digo es que lo hagamos de una manera más consiente.

¿Cómo?

Comencemos con la ley del reciclaje, tenemos muchas prendas en el closet que pueden ser modificadas y darles un segundo tiempo de vida, revisa las tendencias y analiza que puedes rescatar de tu guardarropa, dale vuelo a tu imaginación.

Realiza trueques con tus amigos y familia, seguramente hay en el closet de ellos prendas que ya no quieren y que tú puedes darles otra oportunidad y viceversa.

Busca y compra en bazares o tiendas de segunda mano, últimamente he estado visitando estos lugares y es increíble todo lo que puedes encontrar de marcas padrísimas y a precios accesibles, aparte de que las prendas vintage son lo máximo porque siempre tienen una historia que contar.

Compra prendas de marcas mexicanas, si bien vengo promoviendo desde hace tiempo el consumo nacional ahora más que nunca, las prendas locales aparte de ser un gran apoyo a la economía local, tienes la seguridad de que fueron confeccionadas sin abuso y esclavitud.

Encuentra marcas de ropa veganas, que produzcan sus prendas a partir del reciclaje y productos naturales, que su daño al medio ambiente sea menor y sus condiciones de trabajo sean seguras.

Soy consciente de que es un problema que no podemos atacar de raíz y que hasta cierto punto resulta imposible, ya que la ropa es algo que todos necesitamos, y tampoco espero que las marcas de “moda rápida” se vayan a la quiebra y toda esa gente se quede sin trabajo, pero como consumidores somos nosotros quienes tenemos la voz y el voto y lo único que se espera son condiciones humanas y justas de trabajo, así como la trata necesaria en tema de contaminación.

Y se que dejar de comprar 1 o 5 prendas en sus cadenas no marcará la diferencia, pero si después de leer este artículo alguien más decide dejar de hacerlo, de 5 en 5 la minoría se vuelve mayoría.

Con Cariño:

Zaira Muñoz