Arreglo de cuentas en el corral de Trump|OPINIÓN

Foto: @realDonaldTrump

Por: Phil Lou

La página del periódico británico “The Guardian” en su edición online del 3 de enero del 2018 es más que elocuente. Se refiere a la relación entre el ex estratega de campaña de Donald Trump, el señor Steve Bannon .

En un libro explosivo que acaba de publicarse, titulado “Fire and Fury inside the Trump White House” (Fuego y Furia dentro de la Casa Blanca de Trump ), su autor es Michael Wolff, un prominente columnista para El Guardian y biógrafo del magnate australiano Rupert Murdoch.

El fundador del sitio conservador breibartnews arremete en contra de su ex patrón, describiendo la junta que tuvo lugar en la Torre Trump durante la campaña electoral del 2016 entre el hijo del presidente y un grupo de rusos como “traicionera y antipatriótica”.

La advertencia que lanza Bannon en dirección de Trump no deja ninguna duda sobre la gravedad de la acusación; la investigación llevada a cabo por el Fiscal General Robert Muller y que basa toda su hipótesis en una posible colusión (conn ivencia) entre la Casa Blanca y el Kremlin se concentrará sobre lavado de dinero; prosigue con la siguiente amenaza: “Van a aplastar al hijo de Trump como a una cucaracha en los medios nacionales”.

Y termina con esta sentencia que deja ver la sombra de Trump -planear atrás de este embrollo: “la posibilidad de que el hijo de Trump no hubiera permitido a estos agentes de Moscú de ingresar en la oficina de su papa en el piso veinte seis es nula”.

El problema, subraya Banonn, es la ausencia total de abogados para respaldar al hijo de Trump, a su yerno Jared Kushner, y al director de campaña de aquel tiempo, Paul Manafort frente a la representante de Rusia, la abogada Natalia Veselnitskaya, y en cuanto se trata de potencia extranjera, es un error monumental.

Respecto al alcance de tipo ideológico, el señor Henry Kissinger, Secretario de Estado durante los mandatos presidenciales de Richard Nixon y Gerard Ford, califica esta guerra como “una pugna entre judíos y no judíos” por referirse de un lado al católico conservador Steve Banonn y por otro lado al señor Jared Kirshner y a su esposa Ivanka, ambos judíos ortodoxos.

Los días pasan y no se parecen; como lo señalé en otro artículo titulado “Guerra de Titanes en el horizonte”. Todo se veía como pan comido para el Donald en su batalla de declaraciones contra los señores del Partido demócrata; falta poco para ver a Hillary Clinton y a su esposo, su asesora Huma Abedin y a otros comparsas atrás de los barrotes.

De repente, como en el juego de ajedrez, la estrategia elaborada se viene para abajo. ¿Otras sorpresas por venir en los próximos días? No me arriesgo mucho al decir que sí.