Elecciones diferentes|OPINIÓN

Por: Salvador Echeagaray

Este 2018 se espera una jornada electoral muy diferente a lo que hemos visto en los últimos 17 años. Claro la elección netamente diferente fue la erección de Vicente Fox como presidente de México. No nos referimos en este caso a un cambio de partido. Claro sin duda, tiene muchas posibilidades de ganar Andrés Manuel López Obrador. Nos referimos a que va a ser una contienda sui generis, aunque en esta ocasión, el -sui generis- tiene una connotación extra porque se va a debatir entre elegir a una mujer o no.

Margarita Zavala va a crecer mucho en las preferencias electorales al grado de posicionarse como una firme rival de AMLO. La señora de Calderón, tiene a su favor que en la memoria colectiva se tiene la percepción de que Felipe, su marido, fue un buen presidente.

Casillas de la sección 3282 en Zapotlanejo. Foto de Archivo

O digámoslo en negativo, fue de los menos malos de los últimos tiempos. También, cuenta a sus preferencias el papel de esposa discreta, ordenada y solidaria que tuvo cuando fue primera dama. No entró nunca en escándalos, siempre en su lugar.

Además, la señora de Calderón tiene algo que vende, que convence a las masas, lo que llamamos carisma. Este carisma es definido por la Real Academia de la Lengua como la “especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar”.

Pero, Margarita tiene en su contra el hecho de no militar en un partido que pudiera ser una plataforma organizada y estructurada que le sirviera de apoyo. Sin embargo, por otra parte, aunque pueda parecer contradictorio, esto puede actuar a su favor si continúa el malestar generado a los institutos políticos a raíz de los sismos de septiembre de 2017.

(No dejamos de apuntar que algún partido político la adopte, incluso el PRI).

Por parte del Revolucionario Institucional (hasta el momento en que se escribe esta columna) hay tres gallos. Son José Antonio Meade, Aurelio Nuño y Miguel Ángel Osorio Chong. En este orden posible de importancia.

Sin embargo, así sea el mejor candidato, el más apuesto o el de mayor carisma, vemos difícil que gane el PRI. La avaricia generalizada que ha caracterizado a este periodo gubernamental en curso y que se convirtió en “El Sexenio de Hidalgo”, no por un nacionalismo exacerbado sino, por lo que dice el vulgar refrán (%%%&&&###!!!! El que deje algo).

De estos últimos, el que puede prender más por carisma y retórica en el grueso del electorado sería Osorio Chong. Éste, a pesar del desgaste sufrido a lo largo del sexenio sigue vigente. Tiene cierto carisma y muy buena retórica, elementos importantes para destacar.

Por parte de Meade está a favor su buena trayectoria en los puestos que ha ocupado, así como su imagen de “gente bien”. Ya vimos que además maneja con audacia el micrófono y es acertado y oportuno en sus respuestas. Nos referimos a su muy precisa y contundente aseveración cuando le quisieron poner un cuatro respecto por quién había votado en 2012.

Por parte de Aurelio Nuño, aunque parece ser el Delfín de Peña Nieto, mientras no aprenda a ler, perdón, a leer, no se le ven muchas posibilidades. Es sin duda un niño bien, pero de esos ahorita no quiere el electorado.

Así que, se vislumbra un voto de castigo al PRI o mejor dicho, no habrá muchos votos para el otrora demoledor de urnas. Para superar lo anterior deben capitalizar el hecho de que para muchos electores subsiste el miedo a López Obrador. Este temor de que sea un Hugo Chávez o un nuevo Maduro y en vez de apuntalar al país y combata a la corrupción, sea una lápida a las aspiraciones de crecimiento económico y social.

La otra fórmula del PRI sería la seguida en el Estado de México: carretadas de dinero a la campaña. Así tendrían oportunidades de ganar.

Bueno así las cosas. ¿Qué nos depara el destino? ¿Usted qué piensa, estimado lector? Se ve turbio el horizonte, sin embargo, después de la tempestad viene la calma.