Vasallos del Face|OPINIÓN

Imagen: Revista Magna

Por: Phil Lou

Me llamó la atención una reciente lectura de un sitio estadounidense llamado Zero Hedge la pertinencia de los argumentos de su autor sobre el nacimiento de una nueva generación de vasallos de la era moderna.

A la raíz de esta hipótesis bien pensada, una frase sencilla sacada de un recién ensayo sobre publicidad: “¡Usted es el producto!”; el autor la relaciona con la política de dominio de tipo colonial que ejercen Twitter y Facebook.

Ciertamente se ha dado cuenta, lector amable, de esta omnipresencia de estos monstruos de la comunicación, quienes no contentos de invadir nuestro entorno personal nos empujan en la dirección de su “bien pensar” con una fuerza de coerción tan despiadada y una censura que no tiene parecido (aun en los tiempos de la tan famosa Inquisición) que a uno de los dos le valió el título bien merecido de “Googlag” por referirse a los campos de concentración de fúnebre memoria de la Unión Soviética.

¿Pero, por qué utilizar una expresión tan despectiva y con un sentido tan cercano al de siervo para designar a una categoría de usuarios de Internet?

La narrativa que desarrollan los gurús de la High Tech es clara: Cuando un servicio de Internet es gratis, usted no es el cliente sino el producto.

Dicho de manera más detallada, si usted no está pagando por el servicio o el contenido, entonces su información (almacenada por Google, Facebook etc.), su tiempo en línea y el contenido que usted está creando y enviando sin cargo (video de su última fiesta, etc.) todos estos datos están vendidos a un precio muy jugoso.

El editor de otro sitio llamado TPM con el nombre de Jush Marshall ilustra perfectamente la política de silenciar hasta los recién intentos de crear otro servidor para frenar la voracidad de Google en su estatus de monopolio.

Un siervo en la granja de Google, es así que acabamos… Y como en tiempos antiguos, vemos florecer de nuevo los pilares del colonialismo con unas formas muy sutiles y que se caracterizan por los elementos siguientes:

1. Una imposibilidad de escoger para uno su modo de vivir; está usted en la plantación del amo y éste le restringe a cosechar únicamente lo que se produce; verdades a medias, omisiones y mentiras sin límites, es todo lo que le espera…

2. Un sentimiento de impotencia para ir más allá de lo que el poder colonial le impone; el único hecho de que dicho régimen autoritario le impide acudir a toda fuente de recursos como el efectivo y a tener como única fuente de subsistencia el fruto de su trabajo en una de estas corporaciones, es claramente una muestra de una clara disminución de sus derechos y es así que proceden al empujar con esta total dependencia hacia el crédito, poniendo la soga al cuello de las masas; el antiguo feudalismo que hacía que el paisano, en el sentido original de la palabra, dependiera de su feudo se ha convertido en un nuevo modelo de colonialismo donde a través de una explotación sin frenos, la población en su conjunto estará servilmente arrodillada a los pies de los nuevos amos del mundo.

¿Qué pasa con los que se atreven a criticar las políticas “guglianas” o “feisbuqueras”?

De un día para otro, aparece en su pantalla la frase ya conocida: “ Acceso bloqueado o restringido”, o perdóneme el barbarismo: -¡No se puede accesar!-; como si se tratara de un acto delictivo, colocándonos en un estatus de villano.

Es así, como los emperadores romanos de aquel tiempo, que decidían de la suerte de los gladiadores levantando el pulgar o bajándolo a su antojo, castigan a los infractores de hoy en de la Net.