Paz injusta

Por: Phil Lou

A unas horas de que el Papa Francisco pisara tierra colombiana, la pregunta que se plantea una gran mayoría del pueblo latinoamericano, es si puede existir una verdadera paz basada en la injusticia.

Acaban de pasar 50 años desde los inicios de un conflicto que llevó un tributo altísimo en violaciones, secuestros, muertos (se habla de un total de 220 mil 000 fallecidos durante este periodo); el daño es incalculable y de cierta forma irreversible que conllevó un costo económico cuantioso que tiene remedio a largo plazo. Pero las vidas perdidas no tienen precio.

Imagen del Papa Francisco en Colombia, compartida en Twitter por el presidente de ese país, Juan Manuel Santos.

¿Ahora, qué presenciamos frente a nuestros ojos?

Unos miles de “excombatientes” muchas veces sacados del campo por la fuerza, engañados por todo tipo de promesas encabezados por unos jefes que supieron sacar ventaja personal del tráfico de drogas, de seres humanos y de otras actividades ilícitas; todos aprovecharon la mano tendida por el presidente Santos para regresar, como si no hubiera pasado nada, a la vida civil y para otros cuantos, a la vida política a través de un escaño.

Ver a un presidente en ejercicio, imponer un acuerdo de paz (falsa paz) contra la voluntad de su propio pueblo no es algo inédito y podría entrar tristemente en la lista de los “déjà vu” (ya visto).

Para finalizar, debemos reflexionar que una acción profundamente injusta (como es el caso de este acuerdo de paz,) no deja de ser una injusticia, aún pintada de un tono de globalidad, situación que le da un carácter de gravedad más fuerte.

¡Formulamos deseos para que el Papa Francisco ilumine los corazones hacia la construcción de una verdadera paz fundada en la justicia! Queda bien clara y totalmente actualizada la sentencia siguiente: “¡No te burles de Dios!