Smart Sancho|OPINIÓN

Foto ilustrativa tomada del Twitter @Telcel

Por: Héctor Salvador Echeagaray

-Oye, ¿vas a ir por los niños a la escuela? ¡Te estoy hablando!-
-¡Te estoy oyendo!-
-A ver, ¿qué dije?-
-¡Que si el eclipse deja secuela!-

Y es que cada vez más estamos más distraídos con el aparatito llamado Smartphone. El término distraído viene del latín dis, (prefijo de negación) y trahere, traer. Esto es traer disperso, también se puede decir traer en dos, y así nos trae el aparatito: en dos, uno él, yo el otro. Y a varios no solo nos trae en dos, sino en tres, cuatro o más.

Y es que sostenemos plática con dos o más personas a la vez, con eso del WhatsApp, por ejemplo, además, checamos Twitter, Facebook, el clima y las noticias de espectáculos o del último atentado.

En todo estamos menos en lo que deberíamos. Si deberíamos estar manejando vamos enviando o checando mensajes con lo peligroso que esto puede ser, si estamos en el salón de clases traemos el aparatito en la mano y revisamos quien contestó el meme primero.

Si estamos con otras personas traemos el aparatito en la mano. Hasta las citas amorosas, que antes eran de dos, ya se volvieron redes sociales y no solo están “felices los cuatro”, sino los seis, siete u ocho.

También si el padre de familia llega a su casa por la noche la esposa no tiene tiempo para él, pues está chateando. A la hora de acostarse sigue chateando y así, ¿qué relación de pareja puede haber? ¿Qué matrimonio puede subsistir al nuevo intruso, al Smart Sancho? Claro que tampoco el marido hace mucho por mejorar la situación y trae en la mano “a la otra smart”.

Por lo que respecta a los hijos, si antes no escuchaban a sus padres, ahora menos. Viven con el aparatito incrustado. Se sientan a comer a la mesa con el smartphone, al baño con el smartphone, a la cama con el smartphone y a todas partes y a todas horas.

Y es que traemos una verborrea celulística que no la calmamos con nada. Pero, ¿a dónde irá parar todo esto? ¿Qué más haremos en un futuro? O más bien, ¿qué dejaremos de hacer? Llegaremos a tener a caso, ciber relaciones sexuales o smart sex?

Tal vez estemos exagerando, pero lo que sí nos es posible advertir es un enfriamiento o un decaimiento o soslayo de las relaciones interpersonales cara a cara.