Mujer tenebrosa|OPINIÓN

Por Salvador Echeagaray

Supongamos, estimado lector, que usted se haya perdido en medio de la noche. Siente miedo. No sabe si lo están persiguiendo. Teme por su vida, pues en esa calle oscura, apenas alumbrada de vez en cuando por la luz de algún auto que pasa sigiloso a lo lejos, todo le puede pasar.

En eso, ve difusamente una imagen de una figura antropomorfa que parece mujer y serpiente a la vez, con un collar de manos y corazones humanos y cráneos en su cintura. ¿Qué pensaría? ¡Ya me llevó la ….tristeza!

Pongamos el otro escenario, viene usted por esa misma calle oscura tenebrosa, y en un momento determinado de su periplo ve la imagen de una mujer con un resplandor de sol, y una expresión de dulzura. Creo que, se sentiría más relajado, como que le nacería la esperanza en vez de la desesperación, ¿no?

Pues, la primera imagen a la que hacíamos alusión es la Cloaticue, la diosa de la muerte mexica; la otra imagen, ya lo sabe, se trata de la representación la Virgen de Guadalupe, venerada por la mayoría de los mexicanos.

Bueno, y a ¿qué viene todo este choro relativista? Cómo usted ya lo sabe, el gobierno de nuestro presidente municipal, Enrique Alfaro ha inaugurado una escultura fusión entre la Cloaticue y la Virgen de Guadalupe.

Se llama, “Sincretismo”. Y esto en religión es juntar dos o más corrientes religiosas o filosóficas en una sola. Está bien, que tengamos artistas que se jacten de ser muy originales, pero tampoco hay que ir contra el sentido común. El bien y el mal, no son sincretismo, son polos opuestos.

La muerte, aunque sea el término de la vida, es contraria a esta última, no hay sincretismo. El aceite no se mezcla con el agua.

“Sincretismo.”, la escultura millonaria de Enrique Alfaro. Foto: Gobierno de Guadalajara

El arte imita a la naturaleza, lo dijo Aristóteles hace casi 2,500 años. Y la muerte, provocada que representan los cráneos de la Cloaticue no son naturaleza. Simbolizan, principalmente a las víctimas de los sacrificios humanos que se ofrecían a Huitzilopochtli, Dios del Sol e hijo de la Cloaticue para que saliera al día siguiente, entre otros motivos.

¡Qué bien que nuestras autoridades busquen embellecer la ciudad! Se vale, que dejen huella nuestros “representantes” en su paso por el gobierno, pero con obras útiles y bellas. Cinco millones de pesos por una escultura de dudosa representación estética, es un gasto inútil de recursos. Con eso se construye un parquecito, un jardín para el esparcimiento, unas canchas de futbol rápido u otras deportivas, o se mejora algún alumbrado en alguna colonia oscura para que no nos aparezca de pronto una mujer tenebrosa con cara de serpiente.