¿Otra crisis que se avecina, esta vez en autos? |OPINIÓN

Por: Phil Lou

Para los analistas del estado de salud de la economía estadounidense -quedando aparte su estratosférica deuda- siguen presentes y con carácter amenazante tres elementos, que toman más fuerza conforme pasa el tiempo:

1. La imposibilidad creciente para los organismos de salud americanos de enfrentar sus obligaciones, y eso en un sin número de estados. Las cotizaciones aportadas sumadas al rendimiento patrimonial no compensan las salidas, es decir, lo que se tiene que pagar al jubilado.

Imagen ilustrativa. Foto: Universidad de Harvard

2. El monto de la deuda de la escolaridad para cada americano que haya cursado (o esté cursando) estudios universitarios no deja de subir de manera preocupante; es un hecho de que el costo de los estudios desde los años 80 ha sido aumentando y muchos llegan a la edad de la jubilación con un porcentaje alto de su deuda vigente.

3. El tercer elemento, y no el menor, ya que puede volverse la gran burbuja en Estados Unidos es el relacionado con el préstamo para adquirir automóviles.

Es alrededor de este último punto que vamos a reflexionar a continuación, ya que el último reporte con fecha de junio deja a entender que algo preocupante está pasando en relación con la industria automotriz.

Primero, surge la siguiente pregunta: ¿sobre qué se basan los mencionados economistas para adelantar tan mal augurio? Dos elementos importantes nos llaman la atención:

1. Tenemos que regresar hasta años atrás para ver las primicias de esta tendencia y conocer su posible desenlace; el mercado del préstamo de automóviles se ha incrementado en gran proporción estos últimos 7 años.

2. Por otro lado, al recordarnos las prácticas chuecas que se llevaron a cabo antes del 2008 y que condujeron a la burbuja inmobiliaria que conocimos, parece que lo mismo está por suceder ( Nihil Novum sub sole!). Me explico: cualquiera persona que tenga o no tenga una cuenta bancaria puede recibir un préstamo de una extensión de 7 años para comprar un coche. Es obvio que los cheques emitidos no tienen ningún tipo de respaldo.

Consecuencias de lo anterior: son los compradores amarrados por un contrato de 7 años que no tendrán la posibilidad de conseguir otro coche; ¡no se preguntaron antes si lo podían pagar tan fuerte era la tentación de tener su propio vehículo! Parece sarcasmo pero: ¡hubiera sido mejor comprar una bicicleta con efectivo!

Foto: @WhiteHouse

Ya que con este esquema Ponzi (para nuestro lector, el esquema Ponzi es una operación fraudulenta de inversión que implica el pago de intereses a los inversores de su propio dinero invertido o del dinero de nuevos inversores.¿Qué estamos vislumbrando?

Otra vez un gigantesco incumplimiento de la deuda porque las personas que no tienen poder adquisitivo o algún respaldo para comprar un coche están mostrando en grandes números su incapacidad de seguir pagando.

Deberíamos haber sacado las lecciones del pasado cuando en 1928, como consecuencia de un alto volumen de deudas inmobiliarias, la Bolsa de Valores quebró y a su turno los bancos.

Ahora, ¿Qué recomendación dar a los titulares de cuentas bancarias con cantidades importantes de liquidez? Deberían pensar en redistribuir sus reservas y sacarlas cuanto antes del banco.

Cuál es el posible desenlace que para nada se ve bueno, uno de los tres elementos citados arriba va a servir de detonador, mismo que provocará un fenómeno de dominó tamaño tsunami.

Entonces, ¿colchón en la cama, inversión en metales, todo vale menos que no reaccionar?