José Delgadillo, uno de los fundadores del “Penta” en Zapotlanejo

Por: Don Juvencio de Arcos

En la vida de los pueblos han existido personas que de alguna manera han participado en el desarrollo de la comunidad y la huella que dejaron hombres que jamás deben ser olvidados, tal es el caso de un hombre que hizo mucho por la juventud de su pueblo, me refiero al señor José Delgadillo.

Nació en el rancho de Huejotitán, en Zapotlanejo. Hijo del señor José Isabel Delgadillo y de Eugenia Jáuregui. Sus hermanos fueron Jesús, Petra, Amalia, M. Rosario, Julia, María, Alfredo, Trino y Salvador.
Trabajó en el campo al lado de su padre sembrando, venía al pueblo a trabajar como a los 14 años a la molienda de la caña de atizador, ganando 20 pesos.

Foto: Pentathlon Zapotlanejo

En el año de 1945 le tocó dar el servicio militar a los 18 años, designado a Monterrey con otros compañeros estuvo un año de vuelta, siguió trabajando en el campo, en eso estuvo se le llamó a la 15ava Zona Militar donde le hicieron pruebas para lo de la instrucción militar, fue aprobado y lo asignaron aquí mismo, dándoles instrucción a los jóvenes de entonces. Luego se fue al norte de bracero en el año de 1953:

“Me gustó y fui como tres veces al regresar seguí en lo mismo, en el año de 1956 se me ocurrió casarme y tuve nueve hijos: Juanita, Pedro, Gregorio, Carmen, Ma. Isabel, Gerardo, José, Saúl, Evelia. En el año de 1962, estado de presidente Alfredo Álvarez cuando el pueblo según contaba con 10 mil habitantes, me invitó a trabajar con él y me la dio de comandante. Me entregó el mando un señor llamado Julián Tejeda, con una policía numerosa compuesta de seis o siete: Agustín Maldonado, Rosario Nuño, Isidro Goyas, Antonio Guevara, muerto en mi gestión, José López, Ramón Tinajero, Jesús “El Maravino”, estos eran los policías a mi mando, estuve tres años con doble trabajo”, narró José Delgadillo.

“En esos tres años en que estuve de comandante, en el que el pistolerismo estaba en auge, cualquier persona traía pistola, cada ocho días había un muertito que se acomodaba en el portal, para su identificación no había dónde acomodarlos, no había ambulancias, el encargado de los servicios municipales, era el médico Roberto Villareal que nunca salimos de acuerdo no había patrullas, a pie había que correr tras los maleantes, cuando había algún muerto en los ranchos, un señor llamado José Dávalos tenía una troquita y ahí los traíamos, patrullamos por las noches, recorriendo el pueblo a pie mi gente y yo”, platicó Delgadillo.

“Mi sueldo era de 15 pesos y mis compañeros 12 pesos diarios. Salí mi periodo siguiendo en lo mismo, dando instrucción, llegando al grado de subteniente, de complemento o sea que no estaba en el cuartel, así tenía que estar cerca de mi familia y seguí con los jóvenes, cuando me invitaron a formar algunas personas el Pentatlón en el año de 1965”, narró José Delgadillo, protagonista de esta historia.

Con algunos jóvenes que les gustaba esta disciplina se recibían niños de ocho años, esto era cada ocho días, los domingos en aquella época era una novedad esta disciplina que duró hasta 1971, dejando el cargo a Antonio de Anda “El Tawa”.

“Luego me invitaron a trabajar en Omnibus de Oriente, durando trece años, me retiré a los 67 años de edad, para pensionarme en el año de 1995 y como no me querían ver de flojo, me pidieron que les ayudara en el mandato del presidente Raúl Cano y me la dieron de director de seguridad pública, durando otros tres años de servidor público; de ahí para acá ya me dejaron descansar hasta el fin de mis días, rodeado de mi familia. En 2016 murió mi compañera que me acompañó durante 60 años. En 2012 alguien se acordó de mí. Los del pentatlón me dieron un diploma en reconocimiento a esta disciplina”, dijo Delgadillo.