Estallido Nuclear|OPINIÓN

Por: Salvador Echeagaray*

Dos bombas nucleares acaban de explotar. Una  en la ciudad de Kaesong en Corea del Norte y otra en San Francisco, California, en Estados Unidos de América causando cientos de miles de muertos, así como heridos, quemados y mutilados, y aún sin cuantificar una cantidad incalculable en daños  materiales.

Los relatos de algunos sobrevivientes son espeluznantes. La gente en ambas ciudades corría desesperada mientras su piel literalmente se derretía. Aquel era un espectáculo dantesco.

En otras personas fue posible ver como piel y músculos caían licuados por el intenso calor que generó la explosión y todavía el esqueleto de algunos seguían corriendo durante segundos por la inercia. Otros miles que estaban más cerca del centro de la explosión fueron carbonizados y otros miles más pulverizados, ya que la temperatura alcanzada por el estallido superó los cuatro mil grados centígrados.

Algunos de los sobrevivientes que en su mayoría están muy quemados por las radiaciones coinciden que lo vivido fue el infierno mismo. “Se escuchó una fuerte explosión, un ruido ensordecedor y se desató la desgracia. La piel se nos quemaba, el calor era inmenso. Nunca había visto algo así, ni en la peor película de terror se narra algo de esa manera”, alcanzó a musitar un herido.

En su Twitter, Corea del Norte comparte noticias de este tipo. https://twitter.com/Coree_du_nord

La primer bomba en estallar fue lanzada por Corea del Norte a la que siguió la represalia por parte de los Estados Unidos. Los presidentes de ambas naciones se culpan mutuamente por el horror desatado. Casi todos los Estados del orbe han pronunciado su desacuerdo ante los lamentables hechos.

Kim Jong-un, presidente de Corea del Norte, dijo que lanzó la bomba debido a las amenazas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. A su vez, éste último, alega que -una afrenta así no se perdona y promete acabar con el país asiático-.

Francia,  Inglaterra e Israel, entre otros, han desacreditado las medidas tomadas por Corea del Norte mientras tanto Rusia, Siria e Irak culpan a Trump de haber provocado lo que oficialmente algunos ya señalan como el inicio de la Tercera Guerra Mundial.

Se esperan miles de muertes más. Los cuerpos de rescaten no alcanzan a dar atención ni a una cuarta parte de los heridos  y muchos de ellos están también lesionados por la intensa radiación. La ayuda mundial fluye más es imposible paliar la catástrofe”.

La anterior narración pudiera ser una noticia real de seguir las hostilidades y provocaciones entre Corea del Norte y los Estados Unidos. Cada vez suben más de tono las amenazas y los dirigentes de ambos países parecen tomarse las cosas personalmente y no advierten el mal respectivo que pueden causar a  su nación menos el bien mundial.

Hablar de una tercera Guerra Mundial es poner en riesgo la vida en este planeta. Nadie saldría beneficiado. Habría escases de todo. Una terrible hambruna aquejaría el planeta, pues todo género de vida moriría por la radiación. El agua, estaría también contaminada. No habría servicios eléctricos, energéticos y prácticamente de ningún tipo. Sería un caos total.

Que no se permita la Tercera Guerra Mundial, luego, todos lo lamentaremos.

*Salvador Echeagaray es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Este artículo es el primero de muchos que publicará como colaborador de Cuarto Poder Zapotlanejo.

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