En estos tiempos ya casi nadie cree en el diablo|OPINIÓN

Por: don Juvencio de Arcos Martínez

En su libro, el escritor italiano Giovani Papini, titulado “El Diablo” comenta que existe una ciencia que se llama teología, que se refiere a Dios, a la persona dividina. Y con este estudio sobre el diablo explico y pongo las bases de una ciencia que se llama diablología, que trata sobre Satanás.

Enseguida se suelta el pelo con 300 páginas donde comenta sus teorías sobre el rey del averno, demostrando que existe,  que se va a salvar de la ira del cielo, llegará con San Pedro para que le dé acceso al paraíso, pedirá perdón, se arrepentirá de sus pecados, de su soberbia y entonces por supremo mandato le brillará sobre su testa un soleo de santidad después de siglos de causarle mal a la humanidad.

Eso dice Papini y por decirlo fue excomulgado, pero no es esa la tesis de la Iglesia. La humanidad creyente, sin embargo, ha vivido por siglos preocupada por el diablo, su acción, sus engaños y las trampas que suele ponerles a las almas para hacerlas caer. Nadie tiene una idea precisa del ser que cuentan tiene patas de cabra, cuernos de chivo, barbón y peludo.

Nadie sabe cómo es que encamina las almas hasta su chamuscadero, que tiene en el fondo de su casa,  goza con ver quemarse a esas pobres almas eternamente.

En los siglos pasados el diablo estuvo más de moda que en tiempo actual. Se le temía, la gente se cuidaba de no pecar y casi siempre se confesaban para no dejarlo acercar. Pero los tiempos ya cambiaron y ahora muchos dicen que el diablo les viene flojo, simplemente no existe.

Tal vez haya sido la razón por la que El Vaticano puso a trabajar a algunos poderosos cerebros que tiene a su servicio, especialistas en cuestiones teológicas, celestiales, místicas y metafísicas, ellos llegaron a una conclusión muy interesante que hicieron pública en dos hojas: que Satanás sí existe, que anda por allí buscando almas buenas para corromper, conciencias dulces que amargar, pechos limpios para empaqueta y formulando toda clase de tropiezos y ocasiones para que la mayoría caiga en falta y vaya a padecer  al cálido ambiente de la mansión infernal.

Ciudad del Vaticano. Foto: http://www.vaticanstate.va/

Satanás anda suelto. Luzbel está dando por todas partes la batalla, aunque nadie lo mire, ante tales afirmaciones uno se pregunta si los teólogos que llegaron a estas conclusiones son sinceros. Si verdaderamente ellos piensan que Satán anda detrás de las almas como los enamorados de sus dulcineas.

Bien pudiera suceder que El Vaticano se ha encontrado con un grupo de guasones que están jugándole una broma a la humanidad con eso de Luzbel.

Está escondido detrás de las puertas para ver violaciones cometen los hombres, o debajo de la cama para escuchar comentarios, metido en los baños, en las cantinas, en los lugares más pecaminosos.

En estos tiempos ya es mucho decir que nos va a llevar el diablo. El Vaticano dijo que sí existe, se publicó en los diarios y la gente sonrió, no acordándose de que Cristo fue tentado por el demonio cuando se retiró al desierto para ayudar a meditar durante 40 días con sus noches.

Cuando sintió hambre le dice: este muchacho si es el hijo de Dios, haz que estas piedras se conviertan en pan. Y le dice: el nombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Así como vemos si es o no cierto, nos han contando las escrituras mentiras, que el diablo no existe, si hasta Cristo lo tentó.