Construirán instalaciones del comedor “Bocas Felices”

Bocas Felices una mañana de marzo 2017.

Por: Lucía Castillo

Los miembros de la Asociación Civil (A.C.) “Bocas Felices” están por construir las instalaciones de su comedor comunitario en un terreno que les donaron en la calle Universidad, de la colonia Santa Cecilia.

Es por ello que la A.C. solicita donadores tanto de comida para alimentar a las más de 100 personas que dependen de ellos, como de material o dinero para construir el edificio.

“Venimos luchando por sobrevivir en el comedor. No hay mucha gente donadora. Yo pienso que por lo que pagan de gasolina, que no hay tanto dinero o no sé por qué. Por la crisis mucha gente no apoyaba como apoyaba antes”, explicó Concepción Ruíz Bonilla, titular de “Bocas Felices”.

Bocas Felices surgió hace más de dos años con la idea de dar de comer a las personas que no tuvieran la posibilidad de hacerlo. Actualmente el comedor se encuentra en la casa de la familia Ruíz Bonilla.

Meses atrás, la familia Dávalos les donó un terreno en la colonia Presidentes para que allá construyeran Bocas Felices, pero por la distancia que implica acudir a aquel lugar fue que lograron cambiarlo por un predio más céntrico.

Hasta hace más de un año, Concepción Ruíz calculaba que necesitaría unos 80 mil pesos para fincar: su idea de hoy es hacer un sótano que sirva de bodega, que en la planta baja esté la cocina, el comedor y un área para dar talleres y enseñar oficios a las personas; en segundo piso quedarían las oficinas.

Frijoles, aceite, pastas, lo que más necesitan en Bocas Felices para continuar su labor.

“Nos hacen falta muchas cosas. Nos hace falta un buen donador de frijol, si nos dan pero nos hace falta más frijol que es de cajón. Las pastas, el aceite, abarrote que nos hace falta. Cada vez aumenta la gente que viene. Hay más migrantes que van de paso. A veces tenemos que darle un short o lo que haya”,  refiere Concepción Ruíz.

De finales de 2015 para acá, 13 personas de las que recibían ayuda del comedor murieron por la edad, de tristeza, por enfermedades graves, pero no por hambre. Otros más dejaron de recibir la ayuda porque sus familias se hicieron cargo de ellos, en su mayoría personas de la tercera edad.

“Son unos golpes muy duros, pero nos queda la satisfacción de que hicimos algo por ellos mientras ellos vivían”, dice Ruíz Bonilla, quien invitó a las personas de Zapotlanejo a ayudar a la Asociación.

Concepción Ruíz Bonilla sirve de desayunar a los beneficiaros del comedor comunitario.