Oaxaca: Telar multicolor donde vive el corazón de México

Redacción

Templo de Santo Domingo de Guzmán, Oaxaca

Templo de Santo Domingo de Guzmán, Oaxaca

10 de noviembre de 2016. Viajemos Todos Por México en un viaje mágico a la cultura y a la belleza de un estado sorprendente.

Hablar del estado de Oaxaca es recurrir a una gama inmensa de temas de interés para el visitante; el lugar resulta un complejísimo mosaico multicultural en sí mismo, difícil de resumir en tan sólo algunas páginas. Aunque el estado está dividido en ocho regiones étnico-geográficas, cada lugar, cada pequeño pueblo o recoveco de la intrincada orografía local, encierra alguna atracción digna de ser descrita y visitada.

Las danzas que conforman el mosaico cultural que se presenta en la Guelaguetza, que significa compartir o reunión, según el punto del estado, añaden un elemento de fiesta y colorido a las festividades.

Herencia colonial de Oaxaca, es el acervo religioso del estado resulta destacable; la magnificencia de la máxima expresión del barroco en los conventos dominicos como Santo Domingo de Guzmán.

En el rubro de artesanías el estado de Oaxaca ofrece atracciones en cada región; los tapetes de lana coloreados con tintas naturales de plantas y rocas o de la grana cochinilla de Teotitlán del Valle, los huipiles coloreados con la tinta del caracol púrpura de Pinotepa de Don Luis, los Alebrijes de Arrazola, el barro negro de San Bartolo Coyotepec, las piezas de hojalata de la capital, la ropa típica de Mitla, la cuchillería de Ocotlán, los vestidos triqui, los trajes istmeños, los hongos de madera de la sierra sur, las figuras de plomo de Tlaxiaco, el tejido en Palma de la Mixteca, la curtiduría, el barro pintado de verde de Atzompa, en fin, una gama de creaciones artesanales elaboradas con días de preparación y esmero para satisfacer el gusto de cualquier turista.

La biodiversidad es tan compleja como la orografía propia del estado; en los valles centrales predomina la vegetación desértica, y a tan sólo treinta kilómetros al Norte la sierra ofrece bosques de coníferas. En la Mixteca, los bosques de cactáceas adornan la vista que asemeja a la de cualquier desierto del norte del país. En la Sierra Sur los climas varían en pocos kilómetros; a medida que se asciende al sierra la temperatura desciende y aparece el bosque de coníferas. Después, los bosques siempre verdes de las fincas cafetaleras adornan la visión, para finalizar en la selva seca de la zona costera. En los Chimalapas la selva húmeda es el hogar de jaguares, quetzales, osos hormigueros y un sinfín de animales en peligro de extinción.

Miles de riñones, sabores, colores, historias y mucho más que no te puedes dejar de visitar y vivir.