Molli|PALABREARTE

El mole más conocido es sin duda el  mole poblano. Foto: comoeneltianguis.com.mx

El mole más conocido es sin duda el mole poblano. Foto: comoeneltianguis.com.mx

Por: Yakin Gaytan

Mole: del náhuatl (molli), que significa salsa o mezcla.

Es un platillo mexicano por excelencia, es una mezcla de chiles prehispánicos, con la tradición española, se prepara a base de chiles y varias especias, y carnes de pollo, guajolote (pavo) y cerdo.

El mole más conocido es sin duda el  mole poblano, pero nuestra cocina mexicana es bondadosa, y hay distintos moles por varios estados de la república,  tan solo de este platillo se calculan alrededor de 300 pero se dice que esto no es verdad, ya que debido al significado de la palabra, se han contado como moles, a cualquier salsa, las cuales no son elaboradas de la misma manera, por lo tanto no son merecedoras de pertenecer a la lista de los moles.

Se reconocen oficialmente 7 moles: Mole negro, Mole verde, Mole de olla, Mole colorado, Mole amarillito, Pipián, Manchamanteles.

Al ser un platillo ancestral, está abrigado por leyendas, cultura, y toda esa magia que caracteriza a este nuestro México.

Para los mexicanos es parte de su dieta, para los extranjeros puede ser una bomba, debido a la mezcla de sus componentes, y esto no es de ahora, pues se cree que el mole fue parte de la venganza de Moctezuma.

Se reconocen oficialmente 7 moles. Foto: www.bestwestern.com.mx620 × 465Buscar por imágenes

Se reconocen oficialmente 7 moles. Foto: http://www.bestwestern.com.mx

La Leyenda

Respecto a este platillo hay una muy divertida leyenda que me gustaría compartir:

Cuenta la leyenda, que en una ocasión Juan de Palafox, virrey de la Nueva España y arzobispo de Puebla, visitó su diócesis, un convento poblano le ofreció un banquete, para el cual los cocineros de la comunidad religiosa se esmeraron especialmente.

El cocinero principal era fray Pascual, que ese día corría por toda la cocina dando órdenes ante la inminencia de la importante visita.

Se dice que fray Pascual estaba particularmente nervioso y que comenzó a reprender a sus ayudantes, en vista del desorden que imperaba en la cocina.

El mismo fray Pascual comenzó a amontonar en una charola todos los ingredientes para guardarlos en la despensa y era tal su prisa que fue a tropezar exactamente frente a la cazuela donde unos suculentos guajolotes estaban ya casi en su punto.

Allí fueron a parar los chiles, trozos de chocolate y las más variadas especias echando a perder la comida que debía ofrecerse al Virrey.

En los pequeños pueblos, las amas de casa apuradas invocan la ayuda del fraile con el siguiente verso: "San Pascual Bailón, atiza mi fogón". Foto: elprofepetri.blogspot.com

En los pequeños pueblos, las amas de casa apuradas invocan la ayuda del fraile con el siguiente verso: “San Pascual Bailón, atiza mi fogón”. Foto: elprofepetri.blogspot.com

Fue tanta la angustia de fray Pascual que éste comenzó a orar con toda su fe, justamente cuando le avisaban que los comensales estaban sentados a la mesa.

Un rato más tarde, él mismo no pudo creer cuando todo el mundo elogió el accidentado platillo. Esta leyenda tuvo tanta acogida popular que incluso hoy, en los pequeños pueblos, las amas de casa apuradas invocan la ayuda del fraile con el siguiente verso: “San Pascual Bailón, atiza mi fogón”.

Obviamente es solo una leyenda, ya que el mole no es resultado de una casualidad, sino del trabajo arduo y un lento proceso culinario. Sea como sea, somos afortunados de tener este delicioso platillo, y de poder degustarlo en nuestras fiestas y hogares.

¡Un motivo más, para sentirse orgulloso de ser mexicano!